Y de repente recordé aquellas conversaciones en las que decías que me querías solo para ti, en aquel tiempo en el que apenas nos conocíamos y ya prometías quererme siempre; y sin esperarlo me vinieron esas mariposillas tontas que me venían cuando me lo decías. Porque cuando te das cuenta, ya pasaron casi dos años de aquello, y ahora sois dos completos desconocidos.
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